David Gonzalez Grande

Escultor

David Gonzalez Grande
Personal

LAS PIEZAS HABLAN. CONFUSIONES.

Soy confusa, estoy confusa y soy de fresno, ni yo misma me entiendo, lo único que entiendo es que “si piensas la cagas, menos pensar y mas actuar”, sino, os vais a ver como yo, llena de heridas, de semicírculos que nunca se completarán porque los momentos pasaron y no quise solucionar mis malentendidos; me siento incompleta, me falta una mitad de mí misma por no querer comunicarme con nadie ni conmigo misma… por tanto pensar que mis heridas serán también por cada uno de vosotros, por todo lo que pensasteis y nunca comunicasteis…. de momento sigo herida…

¿Estás tú herido?

Reflexiones

Historia de una escultura.

Después de varias exposiciones, después de intentos de venta a precios ridículos, me dije para que quiero el dinero, que desaparece entre los dedos, siempre pensando en dinero. Sabía que mi gran amigo y maestro Pepe Rubio le fascinaba esta escultura, y sin pensármelo me presenté en su casa, y le dije, Pepe quiero hacerte un regalo que no sé a quién de los dos le va hacer más ilusión.

Después de unos días escribió esto…

Retomo la palabra para decir algo más, nunca será lo último, sobre tu escultura. En ella hay algo que, a mi entender, ha sido buscado por numerosos artistas sin conseguir un resultado tan evidente, estoy hablando de la simetría de lo asimétrico o “viceversamente” como decía mi amigo del alma. Los dos ángulos verdes (verde amarillento o amarillo verdoso) de la derecha son los jefes de la composición, de ahí la vista pasa directamente al rojo del centro que se encuentra planteando un horizonte vertical, genial para mi escala de valores, intuición pura ya que si respondiera a una reflexión estética en estos momentos iríamos a llevarte tabaco a cualquier psiquiátrico. La composición se cierra con el mordisco blanco de la izquierda que requiere un leve desplazamiento que rompa el hieratismo para ser descubierto. A veces me pongo perfectamente alineado de frente y empiezo a moverme ligerísimamente para que empiece a aparecer, hay un momento en el que ya no sé si lo veo o me lo imagino, una micra de milímetro más y las dudas se disipan, el blanco comienza a deslumbrar como el amanecer de cualquier día. El azul lo asocio al eco de la noche que pasó y volverá. Conceptual y a la vez rico de preguntas y respuestas. Cualquier artista hubiera quedado más que satisfecho ante tales resultados, sin embargo tú has dejado un espacio para el aire, que no la luz, retomando un nuevo mundo que empieza en las mordidas en la carne, barroco, orgánico con descaro, que manda en el submundo material que conecta con la pared. Lo que se dice una obra de arte. Y el acierto de la materia, la oxidación parcial del alpacho (¿se dice así?) aportando el caos insuperable de la naturaleza. Si Brancusi llega a hacer algo así te aseguro que, a partir de ahí, no se hubiera hablado con nadie. Lo que me asombra, me descorazona y me entusiasma a la vez, es que no la comprara nadie. Si algún día quieres recuperarla ya sabes dónde la tienes, siempre será tuya. Un abrazo picha, y que tengas un buen día. Pepe.