El poeta reflexiona sobre el mundo, la experiencia que le toca vivir, indaga sobre los mitos las revelaciones, experimenta ansiedades, se transporta con los sueños; entra con los demás seres en el camino de la felicidad y se suma al sufrimiento del pueblo, a los anhelos de libertad transformándose en pájaro-ángel como Altazor. Desmitifica, palpa la verdad, abre la puerta de la tumba para enfrentarse con la muerte, y la del amor para convertirse en fuego del universo. Medita sobre la creación, el paisaje, el tiempo, y así encuentra las causas que determinan su escritura. Aunque parezca insólito que un poeta pueda inspirarse sobre un escarabajo, un piojo, una araña, una hormiga, una cigarra, un grillo o una mariposa, es el ojo observador, la impresión y la emotividad los que entran en juego para descubrir en ellos sus fulgores, la fealdad, la dulzura, la agresividad, el vuelo, la hermosura, la pureza. Y serán estas imágenes las que servirán para la construcción de poemas que surgen del tintero de la Naturaleza, como por ejemplo, en el poeta peruano Antonio Cillóniz• “Mi abuela tejió / para las e cuna / y mosquiteros. / Pero las polillas del tiempo /dieron paso / a los zancudos / que / me hicieron salir zumbando. / Ay patas de toda la vida, / patitas para qué os quiero.”

En el insectario poético iberoamericano nos encontramos con destacados poetas que reflejan con lenguaje riguroso y preocupación estética, sus impresiones que desvelan lo que aún persiste como seres primitivos del planeta. No hay duda que el tema elegido sirve de concienciación en la defensa de la Naturaleza. Significa la importancia que representan los afanípteros, artrópodos, hemípteros, y otros, como entorno en la gran cadena de la creación. Para el poeta de diferentes razas y civilizaciones el insecto ha pasado a ser parte de la historia. Muchos, como Gabriela Mistral, y Pablo Neruda, premios Nobel de Literatura, han incrementado su sabiduría mediante la adquisición de libros sobre las flores, los peces, los pájaros y los insectos para comprenderlos mejor. Neruda, ya en su primera obra Crepusculario, cuando canta sobre la nostalgia recurre a la Mariposa de otoño, diciendo que todo se va en este mundo como una mariposa que vuela, da vueltas sobre lo que ama y se disipa. Y vuelve a describirla en el Tercer libro de las odas. Al referirse a la nacida de las tierras de Colombia, manifiesta que tiene la

transparencia de la esmeralda, también el color de la ola marina o la figura de una monja de tinte verde. Pero hay otras que brotan de la pampa, invaden formando montañas que palpitan en el aire, devoran las semillas, las hojas y por eso hay que castigarlas hasta convertirlas en cenizas doradas. En Los versos del Capitán, él mismo se transforma en insecto. Un diminuto ser que se desliza por el maravilloso paisaje de las tentaciones. Por las colinas y el valle del amor. Esta metamorfosis le sucede al argentino Conrado Nalé Roxlo, que se siente ortóptero para interpretar la vida.

En el poeta colombiano Ramiro Lagos, la hormiga es tratada de manera popular, casi folclórica, como símbolo y realidad de una región de su país. Con sentido de humor canta la Rítmica historia de la hormiga reina que llama culona. Pero para el poeta cubano, Pío Serrano, tiene otro contenido: Las Hormigas no paran nunca su faena, y para darle fuerza al poema entra a reflexionar sobre la muerte, la soledad que ellas aumentan y extienden este mundo abandono. Las incorpora en su sangre, provocándole un hormigueo de sentimientos. En el cubano José Lezama Lima, se produce un poder de atención sobre una hormiga que encuentra en una escalera.

El lector puede comparar los textos que, a veces, reflejan la inspiración sobre un mismo insecto. Podrá notar las diferencias de apreciación. Ninguno coincide y eso hace más atractivo cada ‘mema. Así lo vernos en el peruano Arturo Corcuera, en el nicaragüense Ernesto Mejía Sánchez, en los chilenos Gabriela Mistral y Gonzalo Rojas, en el argentino Leopoldo Marechal, y en el venezolano Gonzalo Picón Febres, cuando cantan sobre la mariposa para evidenciar la muerte, la belleza, la eternidad o la concepción de una existencia fugaz. O en el español Antonio Machado sobre las Las moscas. Neruda se refiere a ellas haciendo alusión a los dictadores. En César Vallejo, con la Araña, y nuevamente en Corcuera al describir el Escarabajo. Sobre este último el Nobel Vicente Aleixandre, canta: “He aquí que por fin llega al verbo también el pequeño / escarabajo, / tristísimo minuto, / kilo rodar del día miserable, / diminuto captor de lo que nunca puede aspirar al vuelo.”

Los insectos corresponden a una visión que escapa de la postura estética del poeta, del movimiento al cual pertenecer, a la escuela que se ha adherido. Puede ser clásico, modernista, surrealista, nihilista, lírico, etc., pero, apartándonos en algunos casos de la forma, el insecto representa una exaltación y, a veces, una decoración de la tierra. También es una relación entre el Hombre y la Naturaleza. Es lo que constatamos en el venezolano Jesús Enrique Losada, al enaltecer a La cigarra de San Francisco: “Del armonioso homóptero la nítida sonata / hizo vibrar las hojas cual láminas de plata.” Fascinación, expresión profunda del sentimiento, comunicación del paisaje, es lo que deja patente en su poema. Es decir, estas inspiraciones no pertenecen a una creación finisecular, sino a todos los siglos. Es una indagación a la existencia que también habita en la claridad y en las sobras, las piedras, los huertos, los campos, los arenales. Mirada curiosa de los vates qué descubren el Origen de las pulgas, como lo hace el peruano Ricardo Palma, cuando el hijo de Dios las crea para combatir la ociosidad. El argentino César Fernández Moreno, evidencia su malestar por El Mosquito, ese ” pequeño rinoceronte alado” que no le deja dormir en paz. En cambio, Alfonsina Storni, expone una preocupación por la acción de las Langostas en desvestir a los árboles, desde: “…hace siglos que vuelven sin cansarse, / multiplicadas mientras más perecen.” Y encontramos el simple juego coqueto, divertido, pasional, en el contenido que nos ofrece la española Ángeles García-Madrid.

Observad lo que expresa Federico García Lorca: “Todo lo vivo que pasa / por las puertas de la muerte / va con la cabeza baja / y un aire blanco durmiente.” Al poeta de Granada no se le escapan los movimientos de estos pequeños seres, ni sus sonidos. En Luna y panorama de los insectos. “Pido la sola dimensión que tienes los pequeños animales planos, / para narrar cosas cubiertas de tierra”. Por muy creador urbano que un artista sea, no puede renunciar a entrar a un jardín para tropezar con los pétalos, las corolas, y sumergirse en los murmullos de los pistilos, de las hojas, de la hierba donde se anidan los menudos del mundo. Allí conocerá el sexo del silencio, la música que hay debajo de las piedras, el coro de los grillos, “el orgullo punzante de las avispas”. Será el hallazgo de un universo entre las raíces, que lo llevará a plasmar la gravitación de los insectos, como lo hizo el poeta de Fuente-Vaqueros: “¡Cigarra! / ¡dichosa tú!, / que sobre el lecho de tierra / Mueres borracha de luz.” Ellos se eternizan en la poesía como seres acariciados por las manos del sol y cubiertos por el tapiz de la luna.

Sergio Mecías. Poeta chileno

Madrid, verano 2000

ARBORETO LUIS CEVALLOS
JUAN GOMEZ SOTO
CARMEN HEREDERO
FELIPE CASTILLO
SOFIA ESCOLAR

Miércoles 23 de agosto: Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial a las 20,00 horas: Conferencia sobre “Bichos gurriatos con encanto”

Miércoles 30 de agosto: Arboreto Luis Cevallos a las 11.00 horas: “Taller de consumo”

NUESTRO AGRADECIMIENTO A:

M.I. AYTO. de S.L. de EL ESCORIAL BARATARIA

BAZAR MARIA LUISA ESCARZANO
FHOTO’S
HERBOLARIO NATUSOL
JOVY
LA CHISTERA LAS VIANDAS PINTURAS BILLAR
RASCÓN

ORGANIZACIÓN EXPOSICIÓN

MÍNIMO TAMAÑO GRANDE

Presidente: Carlos Neri

Vicepresidente: Pardito

Montaje de la Exposición: Mínimo Tamaño Grande
Prensa: Victoria Aranda
Secretaría y Publicidad: Marina Sánchez

CATÁLOGO Texto: Sergio Macías
Fotografía: Carlos Ximenez
Diseño: Alda Fraile
Fotomecánica – Fotocomposición e Impresión: Artes Gráficas Chiqui, s. 1.