Edurne, la galería de arte decana de Madrid, celebra sus 50 años en plena crisis y con una nueva propuesta: la creación de un “Jardín de Esculturas” en el Espacio Azara de su nuevo centro de El Escorial (Madrid), un espacio natural concebido para impulsar el arte y la biodiversidad.

Se trata de una exposición abierta, que podrá ampliarse con otras creaciones hasta el próximo mes de marzo: el día 11, Edurne cumplirá 50 años con la magia del sueño cumplido.

La gran escultura abstracta en acero corten de Diego Canogar “Tetramorfo Perforado” se eleva más de cuatro metros sobre una de las terrazas de la galería e impacta al visitante, que enseguida descubre, en el espacio natural que la rodea, las creaciones de otros veintiocho artistas.

“No sabemos de otra galería en España que tenga un jardín para exponer escultura. Sí en Francia, en Saint Paul de Vence, la Galerie Maegh, desde 1964. Hemos tenido que esperar 50 años para tener esta posibilidad y por eso nos movimos desde Madrid a El Escorial”, ha dicho a EFE Antonio de Navascués, creador de Edurne con Margarita de Lucas, para quien este era un deseo larvado durante años.

Margarita de Lucas y Antonio de Navascués, aunque no quieran confesarlo, se sienten nuevamente pioneros en España.

Con el mismo entusiasmo y energía que cuando en 1964 formaron pareja y abrieron Edurne en la calle Villanueva de Madrid y se dedicaron a promocionar a jóvenes creadores que luego han ocupado un lugar importante en el arte, como Luis Gordillo, Millares, Saura, Sempere, Equipo 57, Salvador Victoria y tantos otros.

Ahora no cejan en su empeño. Antonio Navascués tiene como antepasado a Félix Azara, un aragonés de finales del XVIII, un ilustrado al que retrató Goya y que descubrió especies botánicas y animales en Paraguay.

Espacio Azara nace así a partir del concepto de arte y biodiversidad, con la intervención de un especialista en ambas materias, Francisco Felipe Figueroa, que ha creado en él un invernadero, un huerto y una instalación de arte naturaleza.

En este “Jardín de Esculturas” colabora con esta galería el colectivo Mínimo Tamaño Grande, que impulsa Diego Canogar y que agrupa a artistas reconocidos y otros emergentes, muy en la línea artística de Edurne.

“Desde un principio -dice Antonio de Navascués- apostamos por artistas que hacían algo diferente, por lo que más tarde llamamos emergentes. Hicimos partícipe de nuestro proyecto a Diego Canogar: él y los demás escultores están entusiasmados en colaborar con otros artistas de la galería”.

Junto al acero corten de Diego Canogar, dialogan en este “Jardín” las obras en madera de David González; las “Casas flotantes” de Fernando Suárez; los “Encuentros en hierro” de José Luis Sánchez; “A bricandeira” de Marcela de Navascués, con tubo de plástico y otros materiales o la instalación “Caciquismo” de Juan Ugalde y los grandes cuencos de cerámica de Eva Castaño.

Dos creadores jóvenes de El Escorial: Javier Encinas, con “Nido”, de hormigón y basalto, y Santiago González, con “Patrón de Crecimiento” en alambre galvanizado, acompañan a una larga lista de escultores, unos más conocidos que otros.

Entre ellos, el japonés Yamaoka, radicado en San Lorenzo de El Escorial, y Pedro Núñez, que ha inaugurado una instalación “land art” titulada “De los cambios”, formada por 64 piedras cántabras para una lectura del “I Ching”.

Espacio Azara es un espacio vivo para el arte y la naturaleza, en la línea del nuevo concepto del “land art” en el que el respeto a la biodiversidad es un elemento esencial.

Así pretende recuperar, entre otras, las experiencias de Wolf Vostell en España y su Museo de Malpartida de Cacéres o de Joseph Beuys, que en la Documenta de 1982 presentó “7000 Oaks” (7000 Robles), una propuesta en la que se destacaba el medio ambiente local intentando reforestar áreas contaminadas y dañadas.

El “Jardín de Esculturas” ocupa este Espacio natural dominado por enormes rocas de granito, árboles variados y poderosos.

“Para nuestra sorpresa -dice Margarita de Lucas- los cedros imponentes del Himalaya han resultado acogedores, y cada escultura ha ido ocupando su espacio con naturalidad. El granito convive con el acero corten, con la madera, con el hierro forjado, con el color”.

Además, explica que “los cambios de luz potencian los matices, recortan los perfiles, favorecen las sombras, todo va cambiando según transcurre el día”.

“Es la magia -concluye- de la fusión entre belleza natural y la reflexión materializada de una idea”.

Por Concha Tejedor