El artista madrileño muestra sus esculturas en la Sala Zaida de la Caja Rural hasta el 25 de noviembre

04.11.10

El escultor Diego Canogar (Madrid, 1966) expone desde ayer en la Sala Zaida de la Fundación Caja Rural en Puerta Real una selección de sus obras bajo el título ‘Dibujos de hierro’. Se trata de una veintena de piezas de mediano formato realizadas con varillas y tubos metálicos doblados adoptando líneas que representan diversas formas suspendidas en el espacio.
Estas obras pertenecen a distintas épocas en la trayectoria de este escultor, todas ellas realizadas desde 2002. El artista explicó a IDEAL que en sus inicios como artista, hace cerca de veinte años, se dedicó a la pintura, hasta que se dio cuenta de que lo que quería hacer era «darle volumen a la pintura», pero cada vez le resultaba más molesto hacerlo y descubrió que, en realidad, le interesaba más la estructura que el color con que la cubría.
Desde entonces este escultor y grabador se ha dedicado a crear esos impactantes dibujos en tres dimensiones, a veces representando objetos y paisajes reales, como plantas, rocas, olas o burbujas, incluso retratos, y en otras ocasiones, formas puramente abstractas.
Líneas y planos
Canogar explicó que moldea y curva las varillas en frío, pero utiliza el calor para soldarlas entre sí. En total, la Sala Zaida reúne catorce piezas suspendidas en el aire, dos enmarcadas y varias maquetas. El artista apuntó que en los últimos tiempos su trabajo ha evolucionado y ya no realiza piezas sólo a base de líneas, sino que también utiliza planos metálicos.
El escultor resaltó que la Sala Zaida, en la que sus obras permanecerán hasta el próximo 25 de noviembre, es muy adecuada para mostrar su trabajo por la iluminación natural que entra a través de sus ventanas y el suelo de madera, que envuelven muy bien estas obras «ligeras» realizadas con líneas de hierro. Esta es la primera vez que realiza una exposición monográfica en Granada, aunque hace unos años participó en un proyecto colectivo.
No tan grandes
Diego Canogar es presidente de la asociación Mínimo Tamaño Grande, con sede en la localidad madrileña de San Lorenzo del Escorial, que organiza exposiciones itinerantes con esculturas especialmente pensadas para ser exhibidas al aire libre o en espacios amplios.
Diego, hijo del prestigioso pintor Rafael Canogar, explicó que sus obras no se parecen a las de su padre. «Procuro que no», resaltó. No obstante, sí admitió que le han influido la «profesionalidad», «seriedad» y «constancia» con las que siempre ha trabajado su progenitor, con un estilo bastante alejado de la «vida bohemia». Señaló que su apellido le ha abierto puertas, pero también ha hecho que se le mirase «con lupa». Afortunadamente, subrayó, con los años ha logrado ser reconocido y vivir de su arte.